¿Cómo ser un joven usado por Dios?

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“¿CÓMO SER UN JOVEN USADO POR DIOS?”, Es un librito que te animará y desafiará a servir a Dios y darle tu vida con integridad y entrega total, para que puedas ser ese instrumento que Dios está buscando para que Él a través de ti, pueda tocar, transformar y cambiar las vidas de aquellos millones que viven sin esperanza.

Sin embargo, para que Dios nos use, tenemos que servirle a su manera y no a la nuestra; tenemos que desprendernos de todo interés personal y egoísmo que es justamente lo que mantiene a muchos cristianos y líderes sumergidos en el conformismo y la indiferencia. Al leer este libro conocerás cuales son los requisitos que Dios necesita para usar tu vida.

¡Decide ser un Joven de Valor siguiendo con amor y esfuerzo al que nunca se avergonzó de ti y te ama más que nadie: Jesucristo!

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¿Cómo ser un Joven usado por Dios?

 

Un día estaba conversando con un joven cristiano, amigo mío, entre otras cosas me dijo:

– ¡Estoy decidido a servir a Dios! ¡Quiero dedicarme al Señor a tiempo completo! ¡Él me ha dado el Ministerio de alabanza!

Yo me alegré al escucharle

decir esto, porque en mi vida personal he experimentado que el joven que sirve y ama a Dios es totalmente feliz y bendecido en todas las áreas de su vida. Tiene luchas y pruebas, pero el Señor siempre lo socorre.

– Está muy bien -le respondí-, ya tengo alguien más con quien trabajar para Dios.

Después de esta conversación se apareció por la iglesia un domingo después de dos semanas, le pregunté si por algún problema que tenía había faltado y me dijo que no, solo no había tenido ganas de venir al templo y en las noches se quedaba viendo televisión. Lo animé a seguir adelante en su deseo de consagrar su vida a Dios. Luego se volvió a aparecer el próximo domingo y luego el otro hasta que finalmente dejó de asistir al templo. Me pregunté cómo se podría servir a Dios sin esforzarse y sin ser perseverante, y hasta donde creeremos que nuestros buenos deseos son suficientes. Las buenas intenciones no bastan sino se acompañan con acciones.

Dios quiere levantarnos y tener una juventud consagrada, apartada de los placeres y pasiones juveniles que en este siglo “moderno” están dominando a millones de jóvenes. Dios quiere jóvenes dispuestos a dejarlo todo por Él, luchadores y esforzados, emprendedores, valientes, y desafiantes a este mundo que proclama la maldad sin recato, así como también el libertinaje sexual, las drogas y el alcoholismo como medios de felicidad y diversión. El Señor quiere jóvenes pacientes y abnegados en la prueba, seguros en su Dios y llenos del poder de su Espíritu Santo.

Jóvenes que proclamen sin miedo y sin tener vergüenza la verdad del evangelio y los altos principios que Dios nos enseña en su Palabra. Negados a sí mismos y que sean a la imagen de Cristo. Jóvenes que oren y le crean a Dios esperando ver los resultados de las promesas verdaderas del Señor en sus vidas y ministerios.

¡Dios quiere que tú seas ese joven! ¡Él quiere usarte! ¡Tú puedes ser el instrumento de Dios para un gran avivamiento en tu iglesia local, en tu ciudad, en tu país y en el mundo! Satanás tratará de impedirlo, pero no solo él. No echemos toda la culpa a

Satanás, a veces puede ser el joven mismo quien se opone a Dios. Por esto, Pablo le dijo al joven Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo” (1 Timoteo 4:16).

Hay obstáculos que debemos superar y acciones que debemos imitar para poder ser un “Instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra” (2 Timoteo 2:21). No te detengas, sigue leyendo, porque este

librito no tiene el propósito de entretenerte sino el que puedas ser levantado por el Señor. ¿Quieres ser un joven usado por Dios? Conozcamos entonces lo que la Palabra de Dios nos dice para poder serlo.

“Y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30). ¿Cuántas veces te has dado cuenta que este es el primer y gran mandamiento?

Si no hay amor en el corazón del joven hacia Dios, todo lo que pueda hacer no durará, lo hará sin ganas y sentirá como

una carga pesada la oración, el estudio de la Palabra y el servicio a Dios.

“Sin amor nada soy”, lo dice claramente la Biblia en 1 Corintios 13:2. Si no hay amor de Dios en tu corazón, entonces, no eres alguien que debe predicar el evangelio sino más bien alguien a quien hay que predicarle. “¿Cómo puedo amar a Dios? ¿Por qué debo amarle?”. El amor hacia Dios es algo que nace en tu corazón cuando

comprendes cuanto te ama el Señor Jesús que aun tu siendo pecador “Cristo murió por ti” (Romanos 5:8). Al aceptar su inmenso amor demostrado por su sacrificio en la cruz y, al recibir el perdón de nuestros pecados con un arrepentimiento genuino no nos queda más que decirle “¿Señor, quien soy yo para que mueras en mi lugar? ¿O qué bien te he hecho para que me ames tanto a tal punto de morir por mí para salvarme?”.

Entonces, cuando comprendes que la muerte de Jesús en la cruz no es simple historia sino un gran sacrificio a través del cual Dios te demostró cuanto te ama, nacerá en ti un amor grande hacia Aquel que te ama y lo dio todo ¡Todo por ti! Nacerá en tu corazón un profundo agradecimiento y un fuerte deseo de rendirte completamente a él y entregarte a su servicio, no como una imposición u obligación sino como un acto de acción de gracias. Le dirás:

– “Señor, has hecho tanto por mí, que lo menos que puedo hacer por ti es entregarte todo mi ser y mi vida para honrarte, agradecerte y servirte”.

“Nosotros le amamos a él porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Si ahora amamos al Señor es porque hemos comprendido ¡Cuánto nos ama él!

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