¿Cómo ser un gran ministro de Dios?

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“¿CÓMO SER UN GRAN MINISTRO DE DIOS?”, Es un librito que te animará y desafiará a servir a Dios poniendo la mirada en Jesucristo nuestro Señor, para imitar su conducta y seguir el ejemplo que nos dejó en el ministerio que nos dio.

Dios está buscando hoy jóvenes que siempre tengan el corazón dispuesto a honrarle y servirle, y que aún abundando en prosperidad y bienes materiales, nunca se olviden de donde él los sacó y que todo lo que tienen es solo como consecuencia de su abundante gracia, misericordia y fidelidad.

¡Decide ser un Joven de Valor sirviendo a Dios sin condiciones, limitaciones ni reservas, porque esa es la clase de siervos que Dios anhela tener para poder impactar este mundo, y hacer cosas grandes que honren y exalten su nombre!

¡Ámale, sírvele y búscale con todo tu corazón! ¡Es un privilegio ser un siervo de Dios!

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¿Cómo ser un Gran Ministro de Dios?

 

Después de haber invitado por segunda vez a un famoso predicador como ponente a nuestro Congreso Juvenil de “¡Jóvenes de Valor!”, y de haber recibido por segunda vez su negativa de asistir, me estaba preguntando cuál habían sido los impedimentos para que él acepte nuestra invitación.

Lo recargado de su agenda no había sido, ya que cuando recibió nuestra invitación, no nos dijo que para esa fecha estaba ocupado con otro compromiso y en su agenda publicada en Internet, esa fecha estaba libre. Tampoco, gracias a Dios, lo era algún motivo de enfermedad, ya que se encontraba sano, y no creo que para la fecha de la invitación haya programado enfermarse. Y por último, tampoco creo que por feo mi cara lo haya corrido o asustado ya que no me conoce personalmente -aparte que creo que todos los hijos de Dios, al tener a Cristo en nuestro corazón, dejamos la fealdad y pasamos a ser bellos y hermosos.

Realmente no comprendía los motivos de su negativa, hasta que me encontré con un pastor y le comenté que no sabía porque, este famoso predicador no había aceptado nuestra invitación. El pastor me preguntó:

– ¿Te ha pedido alguna cantidad específica de ofrenda?

– No, pastor; en su e-mail sólo nos respondía que le digamos cuánto pensábamos darle de ofrenda, pero no nos especificó ninguna cantidad.

– ¿Y cuánto le ofreciste de ofrenda?

– La primera vez 300 dólares por apoyarnos compartiendo dos prédicas; aparte, dos días pagados de estadía en un buen hotel de Chiclayo, sus alimentos en un buen restaurante y sus pasajes ida y vuelta en avión.

– ¿Y no aceptó?

– No. Y la segunda vez le ofrecimos 500 dólares de ofrenda, con hospedaje, alimentos y viajes en avión ida y vuelta hasta el lugar del evento, y tampoco aceptó.

– ¿De quién se trata? – Me preguntó. Luego que le di el nombre, me dijo:

– ¡Ah, no! Este tipo de predicadores ya está en otro nivel. Son muy reconocidos. Si tú quieres traerlos a tu evento tienes que ofrecerle de mil dólares para arriba, si no, no vienen.

Me quedé pensando con esta respuesta, pero si en algo estaba de acuerdo con este pastor, es que sí era muy cierto que este predicador estaba en otro nivel ¡Pero estaba en un nivel más bajo de lo que Dios esperaba de él! Porque Dios espera que sus verdaderos ministros estemos llenos de las cualidades del mejor y gran ministro que es nuestro único ejemplo a seguir: Jesucristo. Y tres de las grandes cualidades que él nos demostró, como nuestro guía y ejemplo son: El amor, la humildad y el servicio.

Frecuentemente, cuando recién nos convertimos a Cristo, decimos: “Yo quiero servir a Dios sin condiciones y sin reservas. Iré hasta la punta del cerro o el último rincón de la tierra a predicar su palabra, y no lo haré por amor al dinero sino a Jesucristo porque me ha salvado y ha rescatado mi vida perdida del infierno”. Y a muchos nos gusta que nos llamen “ministro” sin saber siquiera lo que significa la palabra ministro.        Cuando estos “ministros” son nuevos se invitan solos, se promocionan y no piden nada a cambio. Pero lamentablemente, cuando Dios los va levantando y van adquiriendo fama, en vez de volverse más humildes y agradecidos a Dios por bendecirlos, su corazón se llena de orgullo como si el poder o las palabras fueran de ellos y comienzan a exigir comodidades como un buen hotel, pasajes en avión, aun cuando no lo amerita el caso, y una cuantiosa ofrenda. ¿Quieres ser tú un buen ministro de Dios o un mal ministro? ¿Un gran ministro o un pequeño ministro? Veamos una por una estas tres cualidades que Jesús demostró en su ministerio para poder agradar al Padre y darnos un ejemplo a seguir en nuestro ministerio y en todo verdadero ministro que quiere vivir para agradar a Dios.

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