No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud”. (1 Samuel 17:33).

Así menospreciaba a David el rey Saúl cuando se enteró que este muchacho pequeñito quería pelear contra el gigante Goliat, el cual tenía una estatura no menor de 2 metros con 77.5 centímetros (casi 3 metros). Saúl atribuía la incapacidad de David a su corta edad y pequeña estatura, pero David no se achicaba porque él atribuía su victoria a su confianza en Dios. Respondiendo dijo: “Jehová me librara de la mano de este filisteo” (1 Samuel 17:37).

¿Cuántas veces te han menospreciado a ti solo por el hecho de ser joven?,

¿Alguna vez te han dicho: “No, tú no puedes porque eres muy muchacho”? Seguramente que muchas veces. Esto es algo que siempre se ha repetido a través de la historia. A tu falta de preparación, de madurez y de experiencia se le atribuye el que tú no puedas ni debas hacer cosas grandes porque seguramente fracasaras.

En el resto de la historia que es muy conocida David vence a Goliat y el ejército de Israel obtiene la victoria.

Es importante que podamos ver ¿Por qué es que David siendo un muchacho inexperto en la guerra, que nunca había tomado un arma (1 Samuel 17:39) venció a Goliat el gigantón? Él mismo nos da la respuesta cuando dijo: “mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos” (1 Samuel 17:45). El ejercito de Israel tenía muchos capitanes y generales, hombres expertos en la guerra, con títulos y cargos muy altos, pero aun así se morían de miedo para enfrentarse a Goliat. Les faltaba lo más importante: la valentía y el arrojo que vienen de la fe en Dios. David no tenía ni cargos ni títulos en el ejército de Israel, ni siquiera experiencia en la guerra, pero Dios lo usó para tener la victoria. Es que el enemigo no respeta títulos, sino la unción de Dios como la tenía David.

Esto nos enseña que a pesar de que la preparación y experiencia son muy buenas, no son lo suficientemente necesarias para lograr empresas grandes para Dios. Y es que el Señor quiere que el éxito se lo atribuyamos a Él y que no quepa duda de que el que obro fue Dios y no nuestra capacidad; es por esto que Dios escogió a David: olvidado y desconocido por los hombres, pero no por Dios. Conocido por Dios por el amor que tenía hacia él y su humildad, por su fe que la demostraba no hablando muy buenos sermones de fe, sino obrando y actuando, porque la verdadera fe siempre nos lleva a declarar y actuar. “Así también la fe, sino tiene obras, es muerta en sí misma” (Santiago 2:17).

Pablo dijo a Timoteo, el joven Pastor de una iglesia: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino se ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu fe y pureza” (1 Timoteo 4:12). Esto quiere decir “Que no te menosprecien por el hecho de ser un joven”. No siempre es más sabio el más adulto, ni mas capaz el mas experimentado, sino que “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Proverbios 1:7). Si tu joven temes a Jehová entonces Él te usara para los grandes proyectos que Él tiene para tu ciudad y el mundo. Es tiempo de confiar no en nuestra capacidad y competencia, no en nuestras fuerzas y experiencia, no en la publicidad radial, escrita o televisa. ¡Es tiempo de confiar en Dios! Recuerda que “No es con fuerza ni con ejercito sino con mi Espíritu, dice el Señor” (Zacarías 4:6).

Es tiempo que nos levantemos y nos sacudamos del conformismo y la rutina. De aprender a abandonarnos en Dios derramando nuestra alma en oración delante de Él cada día. ¡Iglesia levántate! ¡La hora de la conquista ha llegado!

Pablo, el siervo de Dios evangelizador de miles de almas, y usado grandemente por el Señor reconoció: “Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento” (1 Corintios 3:79).

Dios no siempre usara al más fuerte y preparado sino a aquel que es pobre y humilde de espíritu, a ese miraré dice el Señor.

Joven, si quieres ser usado por el Señor, no importa tu edad, ni si eres pequeño o alto, o eres moreno o blanco; prepárate, estudia, capacítate, pero por sobre todo consagra íntegramente tu vida a Dios y confía en Él.

Estamos en los tiempos en los cuales el Señor levantará jóvenes valientes y fuertes en Él, que vayan contra la corriente de este mundo y que se enfrenten sin temor a los ataques del mundo y del enemigo y a las burlas de aquellos que piensan que Jesús es solo para los ancianitos y salidos de la moda

¿Le dirás en este momento “HEME AQUÍ SEÑOR”? ¡Respóndele en Oración!

 

 

  1. QUE LA FUERZA DE LA IGLESIA SON LOS JÓVENES.- El joven será fuerza de la iglesia cuando sea un joven de oración y que diariamente escudriña las escrituras para obedecerlas. No será fuerza solo por su juventud. El Señor puede usar tanto a un joven como a un adulto. El requisito es que se pueda negar a sí mismo, tomar su cruz, y seguirle. (Lucas 14:27).
  2. QUE LOS JÓVENES NO PUEDEN HACER NADA PORQUE SON UNOS INEXPERTOS.- Pero el que habla así es porque seguramente se cree un adulto de mucha experiencia. Esta soberbia lo lleva a realizar trabajos humanamente posibles, pero nunca vera trabajos sobrenaturales hechos por el mismo Dios. Es bueno aprender a reconocer que separados de Jesús nada podemos hacer (Juan 15:5).
  3. QUE LOS ADULTOS SON MÁS SABIOS Y MADUROS QUE LOS JÓVENES.- Esto puede ser verdad en algunos casos, pero no siempre, ya que la sabiduría y madurez no dependen de la edad sino de tu acercamiento hacia Dios y tu relación con Él. Algunos adultos en vez de ser más maduros, son MÁS DUROS por no querer humillarse ante Dios. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová”. (Proverbios 1:7).
  4. QUE ES MALO ESTUDIAR EN INSTITUTOS O SEMINARIOS BÍBLICOS.- Pero esto demuestra orgullo ya que el verdadero siervo de Dios siempre reconoce que aún teniendo doctorado no lo sabe todo y que siempre hay algo que aprender aun el más pequeño y humilde. Es bueno estudiar y prepararse como Jesús lo hizo (Lucas 2:46), porque si unimos nuestra humildad y espiritualidad a la preparación, seremos usados mucho mejor por el Señor.

 

 

  1. ¿Por qué un predicador que no ha estudiado en seminario Bíblico me dice que NO debo hacerlo, y me habla mal de los que, si han estudiado, pero también un predicador que si ha estudiado en instituto Bíblico me recomienda que, si lo haga, pero también habla mal del que no estudio? ¿Por qué el uno al otro se critican? ¿Debo estudiar o no?
    Por supuesto que debes prepararte, la Biblia dice que el siervo de Dios debe estar enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:17). Pablo era un hombre instruido a los pies de Gamaliel (Hechos 22:3) y aún Jesús estaba con los doctores de la ley haciéndoles preguntas (Lucas 2:46). Lo que sí debemos tener bien en claro es que no somos más por saber más. Esto es cuando al estudio bíblico o al universitario. El más grande delante de los ojos de Dios es aquel que se humilla como un niño y que sirve a los demás (Mateo 18:4). Hoy día, cuando hay orgullo en el corazón, sucede que el licenciado mira con inferioridad al bachiller o técnico por ser un rango menor que él. A la vez el magíster trata como inferior al licenciado, etc. y aunque a veces en las palabras decimos que esto no es verdad, sí se ve en los hechos.
    También existe la preparación AUTODIDACTA, en la cual cada persona se prepara por su cuenta con los mismos cursos que puedes aprender en algún instituto bíblico, pero la desventaja es que no tendrás un título que te respalde para ciertos casos. Recuerda que el ministerio del pastorado, o evangelista no te lo pueda dar ninguna institución humana sino solamente el Señor. No se es Pastor por terminar estudios en un seminario o por tener un titulo ya que “Dios mismo constituyo apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros” (Efesios 4:11). Guíate en oración.
    Dios te responderá con su palabra.