¡Buenas noches hermano! ¿Qué no sabes saludar?

Así fue la forma como el joven diacono de la iglesia de más o menos 24 años de edad recibía a un hermano de 30 años de edad.

El tono de su voz era alto y la expresión de rostro demostraba enojo.

– ¡Soy el diacono de la iglesia y tienes que respetarme! – Continuó diciendo el joven.

– Disculpeme hermano – respondiendo el que llegaba – Yo estoy llegando y usted tiene que saludarme a mí.

– ¡Cómo te voy a saludar si yo soy más antiguo que tú!

–¡No pero usted tiene que ser más humilde!… Y empezó la discusión alta y lógicamente con una conducta que no deberíamos tener los hijos de Dios.

Una característica propia del ser humano que no tiene a Dios, es que siempre la ha ser alguien grande, poderoso y famoso, para así poder tener a los demás bajo su mando y considerarlos inferiores. Esta actitud nace de un corazón carnal que es dominado por pasiones. De aquí nacen los pleitos y guerras (Santiago 4: 1).

Cuando Jesucristo estaba en esta tierra sus apóstoles Jacobo y Juan le pidieron: “Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda” (Marcos 10: 37), pero Jesús les respondió: “El que entre ustedes quiera ser el primero, deberá ser el siervo de los demás” (Marcos 10: 44).

Nosotros queremos ser LÍDERES, pero es muy importante conocer que en la Biblia no se nombra la palabra Líder, pero si la palabra SIERVO. En el diccionario encontramos que líder significa JEFE y jefe es lo contrario de siervo.

¿Qué te gustaría ser a ti: El gerente de una empresa o el barredor?, ¿Un gran predicador o el que limpia la casa de Dios? No es malo ser gerente o predicador, malo es no ser humilde.

Es un gran error dar a alguien un cargo en la iglesia, porque es profesional o porque tiene mucho dinero, o porque es el más “antiguo en la fe”. Los requisitos que nos enseña la Palabra de Dios son otros: “Buscad hermanos de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo (frutos) y de sabiduría” (Hechos 6: 3). Joven de Cristo, para ser un buen “líder” juvenil, Jesucristo nuestro Señor, nos enseña lo siguiente:

1) SERVICIO: ¿Quiere ser un gran líder juvenil? Entonces tienes que ser un gran servidor de los demás. Jesús dice. “El que quiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor” (Marcos 10:43). El líder cristiano no es alguien que manda, sino alguien que sirve. Cristo nos dio el ejemplo; “Porque el hijo del hombre no vino para ser servidor, sino para servir” (Marcos 10:45).

2) HUMILDAD: Dios dice “Yo habito con el quebrantado y humilde de espíritu” (Isaías 57:15). También: “Miraré a aquel que es pobre y humilde en Espíritu, y que tiembla mi palabra” (Isaías 66: 26). N o esperes que te reconozcan ¡Sigue trabajando! No esperes que te saluden ¡Extiende la mano con amabilidad! No te creas superior a los demás, porque Dios no estará contigo. Dios “resiste a los soberbios” (Santiago 4: 6).

La humildad no esta en la forma de vestir sino en el Espíritu.

3) EJEMPLO: No te dediques solo a mandar y a ordenar ¡Da el ejemplo! Cuando el líder trabaja, los demás trabajarán también.

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino se ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4: 12). El joven fiel no busca el cargo, el cargo busca al joven fiel.

4) ORACION: No se puede vivir un cristianismo sin Cristo. A través de la oración nos comunicamos con Cristo. Mientras más tiempo pases a solas con Dios en oración humilde, más serás como Jesús. “Orad sin cesar” (1 Tes. 5: 17).

5) PACIENCIA: Si tienes un carácter impulsivo y explosivo, no podrás ser líder, ya que cuando uno ocupa un cargo, siempre será criticado por los demás con o sin razón, y este carácter te llevará a contiendas y discusiones. El que no está preparado para recibir críticas, no está preparado para servir a Dios. La biblia dice: “Soportándoos con paciencia los unos a los otros con amor” (Efesios 4:3). Si te falta paciencia ¡Pídele a Dios!

Jóvenes cristianos, tenemos que ser como Dios manda que seamos. Tú que tienes cargo en tu congregación ¿Tienes esas características? ¡Ahora es el momento de meditar y enrumbar nuestro camino para ser los jóvenes que Dios quiere que seamos!

 

 

  1. “YO SOY UN GRAN SIERVO DE DIOS”.- Sin embargo no te gusta servir sino ser servido. El siervo de Dios no solo predica y enseña, sino también vive lo que predica. Jesús dice: “Cualquiera que quebrante UNO de estos mandamientos Y ASI ENSEÑE a los hombres, MUY PEQUEÑO será llamado en el reino de los cielos” (Mateo 5:19)
  2. “SOY MÁS HUMILDE QUE LOS DEMÁS”.- Pero al decir esto demuestran que tienen orgullo y a que proclaman “Lo que dicen ser”. La biblia dice: “Alabete el extraño y no tu propia boca; el ajeno. Y no los labios tuyos” (Proverbios 27:2).
  3. “PREDICO MEJOR QUE OTROS PREDICADORES” .- Mas la palabra de Dios no es para hacer exhibiciones sino para salvar almas y transformar vidas. “Pero sed hacedores de la palabra, no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22).
  4. “TODOS ESTÁN MAL, SOLO YO ESTOY BIEN”.- Esto demuestra altivez y Dios “Al altivo mira de lejos” (Salmos 138:6). No podemos engañarnos que eso es orgullo espiritual. Lo espiritual que viene de Dios y el orgullo se opone entre sí y no pueden unirse ya que el orgullo es una obra de la carne y no un fruto del Espíritu. (Gálatas 5:17).
  5. “YO SOY PACIENTE, PERO CUANDO ME HACEN ALGO EXPLOTO”.- ¿Y en qué momento crees que se ha de demostrar la paciencia?, ¿Cuando estás durmiendo? La paciencia se demuestra en los momentos difíciles y no cuando no nos pasa nada, pues sino ¡Así todo el mundo fuera paciente!

 

 

  1. ¿Puede un líder de jóvenes limpiar las bancas de la iglesia?
    Por supuesto que sí, y esto no es nada de comparación con lo que hizo Jesús al lavar los pies de sus discípulos como muestra de humildad. Después dijo: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Juan 13:15). Esto no significa que el líder tenga que hacerlo todo, ya que si en verdad amamos a Dios, no esperaremos tener un cargo para servirle. El joven cristiano fiel, con cargo o sin él, servirá a Dios con gozo y alegría no se molestará cuando le digan que haga algo para el Señor.
  2. ¿Qué debo hacer si los otros jóvenes no quieren trabajar en la obra de Dios, ya que esto me desanima?
    Si otros no quieren trabajar, entonces continúa trabajando tú. Debemos aprender que nuestras fuerzas y ánimo, no están en los demás, sino en Dios, “Los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán”. (Isaías 40:31). Probablemente si esperamos a que los demás quieran trabajar y que todos estén de acuerdo, no haremos nada. Así que ¡Sigue adelante!

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