No hace mucho tiempo, una jovencita que forma parte del coro en el ministerio de Alabanza y Adoración me dijo alegremente: “Te invito a un culto de jóvenes en mi iglesia, son muy alegres, los Martes no te invito porque hay oración y ¡Son de lo más aburridos! ese día es para los adultos, yo nunca voy los Martes”.

Para ninguno de nosotros es un secreto que en el mundo, la gran mayoría de jóvenes que no conocen a Cristo y que incursionan en la música persiguen un solo propósito: llegar a ser “estrellas” artísticas. Sería un honor llegar a ser famoso y estar en los labios de todo el mundo recibiendo alabanza y reconocimiento por su buena música, su buena voz, su atractiva apariencia personal, etc.

 

Pero las cosas son muy diferentes en la vida cristiana porque al venir a Cristo, llegamos a conocer por su Palabra que Dios no quiere artistas sino adoradores. Nuestro Señor Jesucristo se lo dijo a la mujer samaritana: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”. (San Juan 4:23).

La diferencia es que el artista busca agradar a los hombres, en cambio el adorador busca agradar a Dios. El artista es un cantante porque solo canta, aunque no viva y practique lo que canta, en cambio el adorador vive lo que canta y canta lo que vive, ¡Es más que un cantante!

Jóvenes, ¿Qué estamos haciendo nosotros, cantando por cantar o Adorando al Señor? Sería una tristeza no adorar a nuestro Dios Todopoderoso porque creemos que las canciones de adoración son muy aburridas y dan mucho sueño. A veces podemos pensar y decir que son para hacer dormir a la gente ¿Y aun así decimos que “Lo mejor para Dios”? Puedes ser un buen músico, un buen baterista, tener una buena voz, pero no necesariamente serás un buen adorador. Si vamos solamente a los ensayos de música pero nunca estamos para una noche de oración, una vigilia, una campaña o ayuno que se programe en nuestra congregación, respondámonos concientemente qué es lo que somos ¿Cantantes o adoradores?

Para adorar al Padre es necesario adorar en espíritu y verdad (San Juan 4:24). ¿Podrán los mudos adorar? Adoramos en espíritu cuando nuestro espíritu responde al toque del Espíritu de Dios. De ahí que las personas mudas si puedan adorar como también los gagos y los roncos. Adoramos no solo cantando, sino también cuando obedecemos a Dios y damos buen testimonio. Una cosa es cantar canciones de adoración y otra muy diferente es adorar al Señor. Los jóvenes cristianos debemos saber que la Alabanza y Adoración no es para estar al frente y que todos nos miren, no es para impresionar al público, no es una parte más del programa, no es para dar tiempo hasta que llega el predicador, no es una competencia con otros ministerios. Cuando cantamos ¿A quién creemos que le estamos cantando? La adoración a Dios es un privilegio, nos ha sido dada para recibir fortaleza, renovación espiritual, paz, seguridad, gozo. Cuando decimos que nos da sueño estamos demostrando nuestra verdadera condición espiritual: Hemos perdido el contacto con el Espíritu Santo de Dios. La adoración es un placer cuando se presenta con un corazón agradecido ante Dios.

El verdadero adorador entra en la presencia del Señor y quiere seguir delante de Él y no terminar jamás de adorarle. Recuerdo la visita a una iglesia en Chiclayo de un hermano misionero que venía de California (EE.UU.). Después de todos haber alabado y adorado al Señor, el esperó el final del culto para salir al frente y decir: “En mi país todo en la iglesia es de primera: Sillas de primera, piso de primera, instrumentos de primera, templos de primera, ¡Pero aquí la Alabanza es de primera!, y eso que no tienen un teclado, ni batería, ni otras cosas, solamente una guitarra”. El verdadero adorador, con o sin instrumentos adorará, con o sin energía eléctrica adorará, en el templo o fuera de el adorará, al frente o desde su banca adorará. Lo único indispensable será su corazón contrito y humillado, porque “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, OH Dios”. (Salmos 51:17).

 

NUESTRO RETO

Jóvenes, si reconocemos que hemos estado mal en nuestra vida y fallando a Dios pidámosle perdón y aceptemos su reto: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño”. (Salmos 24:3-4). Qué serás de ahora en adelante: ¿Un cantante o un Adorador? ¡Decídelo ahora mismo!

 

  1. QUE HAY QUE DAR “LO MEJOR PARA DIOS”.- Y esto es una gran verdad, pero lo mejor para Dios no son los instrumentos ni las voces, sino una vida íntegra (Salmos 33:1) y, una adoración “En espíritu y verdad” (Juan 4:24). Los instrumentos son importantes pero siempre secundarios.
  2. QUE ALGUNOS TIENEN BONITA VOZ Y CANTAN COMO ÁNGELES.- Pero si en sus corazones no hay AMOR práctico y existe solo el rencor, para Dios esa bonita voz no es mas que ruido, como metal que resuena, o címbalo que retiñe. (1Corintios 13:1).
  3. QUE LOS RONCOS Y DESAFINADOS NO PUEDEN CANTAR ESPECIALES PORQUE CANTAN FEO.- Sin embargo aunque a nuestros oídos suene feo, cuando ese especial sale de un corazón íntegro y obediente, Dios dice: “…En los íntegros es hermosa la alabanza”. (Salmos 33:1).
  4. QUE “VAMOS A CANTAR UN CORO HASTA QUE LLEGUE EL PREDICADOR”.-Pero la Alabanza y Adoración al Señor quien nos salvó y perdonó no es para hacer tiempo sino porque Dios es digno de toda Gloria y Honra (Apocalipsis 4:11).
  5. QUE SIN BATERIA MUSICAL “NO HAY AVIVAMIENTO”.- Eso también es un engaño porque el verdadero avivamiento espiritual no esta en el ritmo, sino en el corazón de todo aquel que ha nacido de nuevo y es una Nueva Criatura en Cristo.

 

 

  1. ¿Es malo tocar instrumentos musicales para alabar a Dios?

No, no es malo. La Biblia nos enseña que debemos alabar al Señor con instrumentos (Salmos cap. 150); pero debemos tener bastante cuidado de no enfatizar los instrumentos porque caeríamos en un culto sensual y temporal. A veces se puede llegar al extremo de no querer cantar un especial porque no hay quien nos acompañe siquiera con una guitarra. Al formar un coro debemos fijarnos en las voces, ritmo, armonía, equipos, etc. pero no darles excesiva atención porque lo que es en verdad mejor para Dios es la adoración sincera y de todo corazón.

  1. ¿Cómo puedo ser un buen Ministro de Alabanza y Adoración?

Cuando te apartes definitivamente del pecado y las pasiones juveniles. El verdadero ministro de Alabanza es aquel al cual el Espíritu Santo usa para que todo el pueblo cristiano pueda entrar en la presencia del Señor y reciban Edificación espiritual. (1Corintios 14:12). Seremos verdaderos ministros de Alabanza no porque nos esforcemos en gritar y saltar para convencer al público de nuestro ministerio sino cuando el Espíritu Santo los convenza y tengamos una vida irreprensible delante de Dios aunque no necesariamente libre de críticas.

Víctor Zafra Samamé.

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